Geografía

La Araucanía es una zona difícil para el desarrollo de viñedos; tiene lomajes no demasiado pronunciados, con suelos bastante arcillosos que retienen la humedad y un clima muy frío en invierno, con posibles heladas de primavera. En el verano hace bastante calor se llega fácilmente a 30°C en el día, pero la sensación térmica que hay es menor por la presencia del vientos patagónicos del sur que enfrían el ambiente, lo que permite tener aromas diferentes a los de zonas mús cálidas y una constitución de la uva rica en taninos, que la hace envejecer en mejores condiciones que en una zona más templada. No todas las variedades se pueden plantar aquí porque la acumulación de calor no es suficiente, lo que beneficia el desarrollo de las cepas Chardonnay y Pinot Noir. La planta se hace más rústica y resiste mejor la inclemencia del tiempo, permitiéndole envejecer un vino de mejor forma e incrementando la presencia de otros aromas, parecidos a las zonas frías de Europa. La luminosidad es importante en la zona, porque la atmósfera es muy limpia y el problema de ozono también es fuerte por la latitud, lo que provoca muy buenas condiciones de azúcar, llegando los vinos hasta casi catorce grados de alcohol, con una acidez fantástica de 6,3 gramos por litro, lo que da un equilibrio que no se logra en otros vinos. El vino de la Araucanía es muy particular, tiene características más minerales que de frutas tropicales y un potencial de envejecimiento muchísimo mayor que un vino de zonas más templadas.